Archivo de la etiqueta: expresionismo abstracto

Mucho más que Monet

Unas nubes amenazantes se ciernen sobre el mar furioso. Un rayo de luz atraviesa a duras penas la espesa niebla y hace dudar a los que pronostican lluvias torrenciales. Algún bromista diría que el Paisaje marino de Gerhard Richter (1969) es una alegoría a la “tormenta perfecta” que ha azotado Europa estos días. En el contexto de la exposición que comparten el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, el cuadro se entiende más como un homenaje a su precursor.

El agua, las nubes, la luz, todos ellos elementos que caracterizaron a Claude Monet, uno de los pintores más populares de todos los tiempos, a tenor de las colas que preceden estos días a la visita de las dos salas. Los que vengan atraídos únicamente por la belleza de los paisajes del impresionista francés y salgan con el mismo pensamiento, se habrán quedado a medias. La muestra pretende ser una relación de influencias, un camino que comienza a finales del siglo XIX y alcanza el siglo XXI.

Claude Monet, Nenúfares, ca. 1920

 

La línea argumental de la exposición es clara: los últimos cuadros de Monet, especialmente los que pintó en su jardín de Giverny, contienen algunos elementos formales que anticipan la abstracción expresionista de la segunda mitad del siglo XX. ¿Y qué tendrá que ver el impresionismo de Monet con un movimiento vanguardista nacido en Nueva York después de la Segunda Guerra Mundial? Bastante. O eso demuestra la exposición a través de un cruce de miradas, de una relación directa entre épocas, que no chocan a ojos del espectador, pues la relación existe, sólo hay que saber fijarse.

Para ello hay que olvidarse de una vez por todas de buscarle tres pies al gato, de tratar de encontrarle significado a todos los cuadros. Basta de desdeñar el arte abstracto bajo la excusa del “no lo entiendo”. No hay nada que entender. Es lo que ve sobre el lienzo, nada más. Céntrese en colores, dibujos, pinceladas, líneas, reflejos, luz. Olvídese del fondo y concéntrese en la forma.

Esta mentalidad le ayudará a ver cómo la pincelada cada vez más libre e imprecisa del Monet tardío compuso formas desdibujadas, manchas, mil pinceladas, repetición de tonos. Los expresionistas abstractos, en su mayoría estadounidenses, llevaron a cabo una recuperación de aquellos elementos. Así, Joan Mitchell o Cy Twombly representan unas nebulosas de colores inspiradas en las que rodeaban a los nenúfares de Monet; Jackson Pollock multiplica a la máxima potencia la reiteración de pinceladas (aunque Pollock no utilizase pincel para pintar); Sam Francis lleva al extremo el mundo de manchas que forman los rosales del jardín; y el chino Zao Wou-Ki interpreta de forma brillante en un paisaje abstracto el colorido de los paisajes reales del francés.

Jackson Pollock, Ritmo otoñal, 1950

Vemos en buena parte de la exposición a un Monet menos ambicioso que al que conocíamos en su época de plenitud en París. En la última década de su vida, ya con sesenta años y enfermo de cataratas, el pintor redujo su campo de visión. Ya no son los grandes paisajes de los primeros años, como el Campo de amapolas en Argentueil o las vistas nubosas de Londres, en las que la luz se reflejaba sobre una amplia explanada de terreno. Ahora se centra en la serie de los nenúfares, en el sauce llorón y en el puente que forman su adorado estanque en Giverny.

Son cuadros con ausencia de perspectiva, sin horizonte, quizás porque su ojo ya no era capaz de captar el reflejo de la luz con la eficacia de antaño. Este es el guante que recoge el genial Mark Rothko con sus grandes llanuras de colores planos, en los que dos o a lo sumo tres tonos se suceden sin solución de continuidad. Pese a la aparente simpleza de las obras, el punto delicado está en los contornos de los bloques de color, en la disolución de éstos con el entorno, formando una relación de aspecto esponjoso, algodonoso.

Mark Rothko, Sin título, 1968

El Museo Thyssen apuesta por una ordenación arriesgada; no es cronológica, sino temática. La apuesta sale a la perfección, pues el espectador se acostumbra a ver en la misma sala un Monet y un Pollock, y al lado un Gottlieb junto a un Richter; la relación no sorprende, más bien explica e ilustra con eficacia el argumento, que Monet es al expresionismo abstracto lo que Cezanne al cubismo: un precursor. Un estudio, además, original, acostumbrados a la visión de Monet encerrado en el catálogo impresionista. Aunque él nunca viajó a Nueva York, aquellos fueron sus mejores admiradores.

Nombre: Monet y la abstracción.

Lugar: Museo Thyssen-Bornemisza y Fundación Caja Madrid.

Duración: Del 23 de febrero al 30 de mayo de 2010.

Horario: De martes a domingo de 10.00 a 19.00 horas (Museo) y hasta las 20.00 la Fundación.

Tarifas: Museo: entrada general 8 euros, reducida 5 euros. Fundación: entrada gratuita.

Metro: Banco de España (Museo); Sol, Ópera y Callao (Fundación).