Triste ronda de noche

Cuando Rembrandt terminó su obra más emblemática en 1642, a la edad de 36 años, ya había visto morir a su padre, su madre y a dos de sus tres hijos, y meses después lo haría su esposa Saskia van Uylenburgh. Tras la tragedia, comenzó a vivir con dos mujeres en la misma casa; con una de ellas acabó en pleitos, la otra falleció en 1663.

 

Tan reconocido en su vida pública como pintor y tan infeliz en su vida privada como hombre, padre y esposo. Paradojas que tiene la historia del arte. Contemporáneo de Velázquez, con el que sólo se llevaba siete años de diferencia, el gran maestro del Barroco holandés nunca pudo salir de su país, nunca se lo pudo permitir. Una serie de catastróficas desdichas y desacertadas decisiones llevó a Rembrandt Harmesz van Rijn (1606-1669) a acabar empobrecido, contratado en la empresa de su hijo Titus – el único que alcanzó la mayoría de edad, y alojado en casa de su nuera.

 

Rembrandt reflejó en sus obras tardías esta situación, sin que por ello perdieran calidad. En su último autorretrato, en 1669, aparece un hombre apesadumbrado, con la mirada vacía. Tiene las dos manos entrelazadas sobre su vientre en señal de expectativa, de resignación, de rendición. Ya no puede esperar mucho más, ya ha soportado demasiado. Rembrandt falleció ese mismo año de muerte natural. Por lo menos no decidió suicidarse, como hizo otro pintor holandés 200 años después.

Rembrandt Harmesz van Rijn, 'Autorretrato', 1669

 

Qué diferencia con la sonrisa que debía mostrar cuando pisó Amsterdam por primera vez. Llegó con su mejor amigo, Jan Lievens, y con una gran carpeta de bocetos bajo el brazo, como los estudiantes de Bellas Artes que acuden todos los días a la facultad. Tenía 18 años. Era la primera vez que salía de Leiden, su ciudad natal, donde había aprendido todo lo necesario. Encontró un padrino, Constantijn Huygens, secretario del Príncipe regente Frederik Hendrik, quien le consiguió sus primeros trabajos y obtuvo sus primeros éxitos.

 

Rembrandt, 'Autorretrato con los ojos abiertos', 1630

Con 25 años se traslada definitivamente a la capital, donde vive en la casa del marchante de arte van Uylenburgh. Mientras espera nuevos encargos, Rembrandt no puede estar parado, y comienza a hacerse autorretratos en grabado que muestran una expresividad desbordante: cara de sorpresa, rostro de enfado, con sombrero, sin sombrero.. como si fuese el “book” de un actor. Rembrandt fue uno de los grandes maestros del grabado, como se pudo observar en una exposición en la Biblioteca Nacional en el año 2006.

 

Puede que este entrenamiento le sirviera para desarrollar la que sería una seña de identidad en todas sus obras: la gestualidad de los rostros, con los que transmite un sinfín de sensaciones y permite adivinar lo que piensan los personajes. Con esto, Rembrandt superó la falta de expresividad de la que adoleció el primitivismo flamenco del siglo XV.

 

Se casa con la sobrina de su casero, Saskia van Uylenburgh, el 2 de julio de 1634. Dos años después, la familia de su mujer le acusó de dilapidar su dinero con un negocio de objetos de arte y una colección de utensilios exóticos, científicos e históricos. Ganó el pleito, pero una década más tarde se demostró que la familia tenía razón. Rembrandt se había endeudado por completo; se vio obligado a subastar su casa y sus colecciones, y a pedir préstamos para seguir pagando a sus ayudantes.

 

Pero antes de eso, antes de que la pobreza y el infortunio lo consumieran, pintó La ronda de noche, la obra que obliga a cientos de turistas todos los días a pagar 12 euros y medio por visitar el Rijksmuseum de Amsterdam. La escena representa el momento en que el señor de Pumerlandt, en calidad de capitán, da la orden a su alférez de hacer formar su compañía de guardias cívicos. Este tipo de retratos colectivos eran muy habituales en los Países Bajos, pues muchas veces servían como reconocimiento por parte de los artistas a todas aquellas personas que les daban de comer con sus encargos. Rembrandt necesitó tres metros y medio de alto por cuatro de largo para condensar toda la complejidad que entraña su pintura: color, acción, luz, expresividad… Sin embargo, no tuvo metros suficientes para explicar su propia vida.

Rembrandt Harmesz van Rijn, 'La ronda de noche', 1642
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2 comentarios en “Triste ronda de noche”

  1. Me pregunto que habría sido de este genio si hubiera encontrado una estabilidad emocional; obtuvo mucha riqueza cultural pero fue un desgraciado la mayor parte de su vida. Qué injusto, creo recordar que Cervantes vivió algo parecido. Buen artículo, un abrazo.

    1. Es verdad, Cervantes también tuvo una vida muy desafortunada hasta que publicó el Quijote. En el arte son varios los ejemplos de personajes de este tipo, muchas veces por errores propios o en otro casos por represión política. En el artículo he aludido a uno de los más conocidos, Van Gogh, pronto se me ocurrirán más y contaré su historia. Gracias.

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